“COMIENZOS”… de Rebeca Rodríguez del Valle, publicado por Ediciones Atlantis

“COMIENZOS”… de Rebeca Rodríguez del Valle, publicado por Ediciones Atlantis

Cuando mi padre mató a mi madre

Una oportunidad para la transformación—

Éste es el inicio del relato…

1. EL DIA QUE NUNCA PARECÍA ESCRIBIRSE

Estoy nerviosa y confundida. Son minutos lentos y el tiempo se fuga por debajo de las ruedas del coche camino a donde nunca pensé que llegaría.

El corazón late tan fuerte que puedo escucharlo entre el tráfico.

Mi cara se refleja desencajada, fría y pálida en la ventanilla del coche. ¿Qué estoy haciendo? Aún puedo dar la vuelta y seguir mi vida como antes. No, no…tengo que hacerlo, algo me dice que tengo que hacerlo.

No pienses, no pienses, siente, siente, siente… ¿Qué sientes? Puf, de todo.

Me inunda la alegría y la ilusión junto con el miedo a verle. Han pasado diez años y me tiemblan hasta los párpados.

Levanto mi cabeza por encima del salpicadero y la vista es realmente hermosa. El cielo está azul y un par de nubes rozan las alas de un grupo de pájaros grandes y preciosos que invitan a coger una gran bocanada de aire y soltarlo hasta perder la noción de todo aquello que dejas atrás. Un paisaje impresionante que acoge tu cuerpo para elevarte por encima de cualquier emoción dejando solo el rastro de la serenidad y la confianza.

Siento la vida en un instante justo para convencerme de que estoy haciendo lo correcto y que no estoy sola. Todo está conmigo: Las aves, el cielo, las nubes, el horizonte, el aire, el amor; Todo está acompañándome.

Puedo ver cada vez más cerca el cartel de la carretera indicando la entrada a Salamanca de manera más tranquila, sin miedo ni dudas y sintiendo un amor profundo donde la mente está clara y segura de todo.

Al entrar en la ciudad reconozco lugares que compartí con algún ex novio. ¡Se ve tan raro ahora! Esos lugares que en su día fueron tan importantes y que ahora los contemplo con ojos de turista y no de enamorada. No me había dado cuenta de tantos detalles en esos edificios de piedra levantados con tanta belleza y rodeados de jardines con flores de mil colores diferentes que abrazan a quien las observa.

La voz de mi compañero detiene ese viaje por el presente para traerme de vuelta a otra realidad temporal. Le miro perdida en todo mientras agarra mi mano con la fuerza del cariño.

Observo una pequeña y vieja iglesia desde el aparcamiento en un barrio pobre de ropa tendida en la ventana y manchas de grafiti por alguna que otra pared. Un escalofrío me recorre el cuerpo con extraña preocupación por ese entorno.

Bajamos del coche y nos dirigimos hacia la iglesia; Mareada de nuevo por los nervios agarro aún más fuerte la mano de Alberto para no caerme en la calle. Las piernas me flaquean y tengo la tentación de salir corriendo y volver con las nubes y los pájaros.

Continúa