Gabriel Monte

Gabriel Monte Vado cuenta su experiencia en Ediciones Atlantis

 

Gabriel Monte VadoCuando terminé de escribir mi primera novela me propuse que no acabara acumulando polvo en algún olvidado cajón. Los comienzos no fueron nada fáciles, perotras el despegue y una vez tomada la altura adecuada y cogida la velocidad de crucero, la experiencia fue muy agradable. Disfruté enormemente, porque yo, como muchos otros, escribo por puro placer. Pero fue con el aterrizaje cuando volví a la cruda realidad: después del esfuerzo realizado ni siquiera había gente que se tomaba la mínima molestia de leer al menos un capítulo de la obra. Sencillamente decepcionante.

Comenzó entonces el proceso de enviar correos a las principales editoriales y agentes. La respuesta de las primeras fue unánime: me agradecían amablemente que hubiera recurrido a ellas, pero sentían no poder atenderme. En cuanto a los agentes literarios, algunos me contestaron más o menos lo mismo –la mayoría−, y unos pocos incluso me pidieron dinero simplemente por leer el texto, eso sí, con la promesa de corregirlo: lo normal sería leerse las primeras páginas y ver si vale la pena seguir, los autores sólo pedimos eso y no creo que sea mucho pedir.

Que haya alguien dispuesto a editar obras de escritores noveles y que siga apoyándoles posteriormente con el poco margen de beneficio que actualmente tiene el mercado editorial, es muy de agradecer, más aún cuando no reciben ningún apoyo institucional, todo lo contrario, y tienen que luchar contra intereses creados y afianzados a lo largo de los años en el mercado.

La experiencia con ediciones Atlantis ha sido muy buena. La editorial se está convirtiendo en una competidora peleona capaz de plantar cara a editoriales de renombre, editando además productos literarios de alta calidad. En mi modesta opinión, los autores de Atlantis no le tienen nada que envidiar a nadie.

Puedes encontrar “En la boca del León”

Gabriel Monte Vado

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