“Es demasiado tarde, Colette”, de Federico Goded Nadal

“Es demasiado tarde, Colette”, de Federico Goded Nadal, publicado por Ediciones Atlantis.

La primera condición de la vida es su perdurabilidad. Los sentimientos y las ideas que nos acompañan en nuestro camino están manchados por esa constancia, a veces brutal, en ocasiones aliviadora e incluso deseable. “Es demasiado tarde, Collette” es una novela que afronta este tema con valentía. En ella se revisan los conceptos más trascendentales de la vida a través de unos personajes que se enfrentan al final de su ciclo con naturalidad, dignidad y libertad. La misma determinación a decidir su propio fin da sentido a su vida y trascendencia a ideas como el amor. La novela, cuidadosa en fondo y forma, es dinámica, optimista y profunda. Saltando de personaje en personaje acerca al lector la idea de que nada hay más sublime que lo cotidiano ni más sencillo que la profundidad de los sentimientos y las ideas que nos acompañan y nos justifican.

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El autor

Federico Goded Nadal, nacido en 1951, es Maestro Mundial de bridge, jugador profesional y autor de numerosos libros de carácter técnico referidos al mundo del juego y su combinatoria. Por error del azar fue asimismo inspector de Hacienda, actividad que abandonó para dedicar su tiempo a la literatura y el juego, sus dos pasiones. Como referencia bastaría con señalar que en el pasado mes de setiembre, representando a España, acaba de quedarse en puertas de obtener la medalla de oro en el Campeonato Mundial de bridge por equipos nacionales. Viudo y padre-madre de familia numerosa roba el tiempo a las madrugadas escribiendo numerosísimos relatos cortos y media docena de novelas, tanto por necesidad como por terapia. “Es demasiado tarde, Collette” es, sin embargo, la primera novela que publica.

Entrevista al autor


Ediciones Atlantis
: Sorprende que, habiendo escrito algunos libros de “bridge”, sea esta la primera novela que publicas.

Federico Goded: Antes de “Es demasiado tarde, Colette” he escrito seis novelas y no menos de cincuenta relatos. Sin embargo solamente de forma esporádica me planteé la necesidad de publicar, limitándome a ser editor-autor de libros técnicos.

E.A. ¿Y cuándo comenzaste a escribir novela de creación?

F.G. Más o menos cuando Aníbal cruzaba los Alpes a lomos de una elefanta. Siempre he escrito por necesidad y, tal vez, como terapia emocional.  Se escribe sobre aquello que nos inquieta, nos emociona o simplemente sobre los acontecimientos cotidianos que nos hacen reír o soñar.

E.A. ¿Cómo haces compatible tu faceta de escritor y la profesional como jugador y profesor?

F.G. Mal. Los insomnios dan para mucho y aquello del “oficio de tinieblas” es una realidad patente en mi caso. No olvides que fui viudo temprano y padre-madre de una familia numerosa. Al final, la administración de nuestro tiempo es el aspecto más auténtico de eso que llamamos libertad. Hago lo que quiero y solamente cuando puedo.

E.A. ¿Eres, entonces, jugador y escritor?

F.G. Sí. Soy ludópata y escritor vocacional. Te contaré una anécdota. Hace algunos años me entrevistaron en la radio. Cuando respondí que me dedicaba a jugar y a escribir la periodista me interrumpió con un excelente humor. “¿Y cuándo trabaja usted?”

E.A. Luego vives de lo que te gusta hacer.

F.G. Tengo la enorme suerte de vivir de aquello que más me gusta  y distribuyo mi tiempo entre mis dos verdaderas pasiones…al margen de mi novia, mis cuatro hijos y un larguísimo etcétera. Soy una persona vital y polifacética y, además, amo el riesgo en la misma medida que amo la vida.

E.A ¿Fue una sorpresa la llamada de la editorial Atlantis?

F.G. Una muy agradable sorpresa por cuanto el texto fue remitido a la editorial Atlantis por mi amiga Angie Bach, directora de una revista de bridge y lectora habitual de relatos míos.

E.A. Has editado cinco libros de bridge. ¿Hay alguna relación en esta novela con el mundo del juego?

F.G. Apenas se roza. Algunos de los personajes están arrancados de una realidad en la que el juego no es en absoluto ajeno, pero todos y cada uno de los protagonistas de la novela están tomados de mi propia experiencia.

E.A Háblanos de algunos.

F.G. Por ejemplo…hay un astrofísico excéntrico y brillante cuya paternidad le corresponde a mi hija Alejandra, astrofísica y divulgadora de ciencia. Es un personaje maravilloso.

E.A. ¿Y alguno con el que te identifiques?

F.G. Crear es creer y creer es amar. A todos se aprende a querer y con todos se aprende a dialogar. Sin embargo hay dos personajes con los que me identifico especialmente: un cineasta italiano y un narrador valenciano. De alguna forma ambos reproducen escenas, monólogos y reflexiones que de alguna forma he vivido o me han dejado huella.

E.A. ¿Por ejemplo?

F.G. No creo que sea habitual escapar de un hospital, recién operado, para ir a competir. Eso demuestra tan poca cordura como deseos de libertad.

E.A. ¿Es la libertad el “leitmotiv” de la novela?

F.G. Sí, sin ninguna duda.

E.A. ¿Cómo sorprenderías al lector?

F.G. No sé cómo, pero sí sé cuándo. Desde el primer párrafo. La novela tiene muchas connotaciones poéticas y, tres años después de haberla escrito, me sigo emocionando al releer algunas páginas. La forma es tan importante como el fondo.

E.A. ¿Y podrías hacer un breve resumen de la trama?

F.G. Es un canto a la vida y a la libertad a través de una serie de personajes cuyo desenlace está próximo y que afrontan su final con humor, creatividad y un enorme deseo de ser felices.

E.A. ¿Eutanasia? ¿Suicidio colectivo?

F.G. En cierto modo, pero yo eludo ambas palabras por cuanto la búsqueda de un intermediario es impersonal y ni aún en la circunstancia más extrema conocemos el momento del desenlace. Al fin y al cabo el cambio de orilla es un paso nada más y, para muchos entre los que me encuentro, un salto hacia la incertidumbre es una esperanza.

E.A. ¿Podrías decirme en qué autores te has basado?

F.G. No he encontrado precedentes novelados. En ese sentido es una obra pionera que llena una inquietud intelectual y personal.

E.A. ¿Y en cuanto al estilo?

F.G. No soporto la lectura de algo mal escrito. Como autor soy perfeccionista hasta la extenuación. Escribo muy rápido pero corrijo con esmero inagotable. Yo hubiera firmado muchas obras ajenas, pero me resulta difícil atribuirme influencias muy directas. Ten en cuenta que soy un escritor maduro y he evolucionado mucho la forma de narrar.

E.A. ¿Por ejemplo?

F.G. Verás. Cuando tenía veinte años era un ávido lector, participaba en círculos literarios y recitaba de memoria larguísimos pasajes de  Tolstoi o de Galdós. Con los años me enamoré del relato como género literario y fui cambiando de referencias. Reconozco mi enorme admiración y posible influencia por Cortázar. Ahora, al mismo tiempo que mi capacidad de retentiva ha decrecido, leo menos pero con una gran capacidad selectiva. Ya no me avergüenza dejar un libro a medias. Lo que quiero es disfrutar.

E.A. Por último. Te hemos visto hace apenas dos semanas en los telediarios jugando una semifinal del Campeonato del Mundo de bridge ¿Nos podrías contar algo?

F.G. En el pasado mes de setiembre se celebró el mundial de bridge por equipos nacionales. Tanto el bridge como el ajedrez forman una especie de Olimpiada paralela. Entre sesenta países España alcanzó las semifinales y perdimos la opción a ser medalla de oro en la última mano, en la última jugada.

E.A. ¿Rozasteis la victoria?

F.G. Verás. En esto de perder en el último segundo tenemos experiencia y nos hace más fuertes. Yo le había prometido a una hija mía llevarle la medalla de oro a su boda. Ella se casó tres días después de la semifinal tan feliz como esperaba, sin la medalla prometida pero con la alegría de saber que su hermano y su padre son  dos de los mejores jugadores del mundo  y forman parte del mejor equipo del mundo. No siempre gana el mejor…ni con Griezmann de delantero.  

E.A. ¿Querrías añadir algo?

F.G. Sí, y algo muy importante. Mi agradecimiento a la editorial Atlantis cuyo riesgo a la hora de descubrir autores y darles salida cubre un hueco importantísimo. Nunca fue una obsesión para mí publicar literatura de creación. Sin embargo hace muchos años fui finalista del concurso literario “barco de vapor” sobre literatura infantil y en determinada ocasión remití una novela histórica de casi mil páginas a un par de editoriales.  Allí agoté mi breve peregrinaje. Ahora, con más de sesenta años cumplidos cubro una laguna.

El hacha bajo la almohada, de José Antonio García Marcos

 

El hacha bajo la almohada el autor abandona definitivamente el territorio literario y ensayístico de la Alemania nazi en el que estuvieron centrados sus cuatro anteriores libros y se adentra en un mundo más intimista, personal y familiar. El centro neurálgico de este nuevo texto lo constituye una historia que le contó su longeva madre, que murió después de haber vivido más de un siglo: la abuela materna del autor, que parió nueve hijos, dormía con un hacha escondida debajo de la almohada para impedir la entrada al lecho conyugal de su marido cuando llegaba a casa por las noches con unos cuantos vasos de vino de más. El autor indaga sobre esos hechos y reconstruye un relato descarnado de la España rural y atrasada de principios del siglo XX que, además, le servirá de excusa para mostrar al lector una serie de temas que le han preocupado a lo largo de su existencia: la enfermedad mental, el suicidio, el hambre, los trastornos de la conducta alimentaria, la violencia en general y, en especial, la violencia machista, la pederastia o la forma como afrontamos el final de la vida y la muerte. El resultado es un texto que tiene todos los ingredientes para mantener la curiosidad de cualquier lector o lectora interesados en intentar comprender el paisaje humano que nos rodea.

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El autor

José Antonio García Marcos nació en Hospital de Órbigo (León). Es psicólogo clínico y funcionario de carrera. Su principal labor profesional la realizó en la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica del Complejo Hospitalario de Segovia donde comenzó a interesarse por el trágico destino de los enfermos mentales en la Alemania nazi. Sobre ese episodio histórico ha publicado dos novelas (Hadamar primero, Auschwitz después y Potsdamer Platz (Berlín), Plaza de los Naranjos (Marbella) y dos ensayos (La “eutanasia” en la Alemania nazi y su debate en la actualidad y Hadamar, Treblinka y Auschwitz: De la “eutanasia” a la “solución final”).

Es también autor de varios trabajos de investigación publicados en revistas de Salud Mental sobre el suicidio, los trastornos de la conducta alimentaria y el trastorno obsesivocompulsivo, así como de diversas publicaciones aparecidas en Claves de Razón Práctica, Medicina&Historia, La Ortiga o Raíces. Suele escribir, además, artículos de opinión en la prensa diaria: Diario de León, El Adelantado de Segovia, El Norte de Castilla, Diario Médico, La Vanguardia o El País. Ha sido galardonado con el XXXV Premio de Historia de la Medicina de la Fundación Uriach de Barcelona, con el Premio Periodismo Escrito del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y con el Premio Gaceta-Real Academia de Medicina de Salamanca.

Con este nuevo texto se adentra en un territorio literario más intimista y personal en el que nos relata una serie de historias vinculadas por el denominador común del sufrimiento, la violencia y la muerte.

Entrevista al autor


¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Después de terminar una tetralogía (dos novelas y dos ensayos) sobre el exterminio de los enfermos mentales en la Alemania nazi, una aventura intelectual que me llevó más de una década y de la que me siento orgulloso pues soy el ciudadano de este país que más ha escrito sobre uno de los acontecimientos más dramático del Tercer Reich, me di cuenta de que no hay que ir tan lejos para encontrar la inspiración de contar nuevas historias. El centro neurálgico de El hacha bajo la almohada es un hecho real que me contó mi madre al final de su vida. Resulta que su madre, es decir, mi abuela materna, dormía con un hacha bajo la almohada para impedir la entrada al lecho conyugal de su marido, mi abuelo, cuando llegaba a casa por las noches con unos cuantos vasos de vino de más. Mi abuela parió nueve hijos y, cansada de estar preñada continuamente en contra de su voluntad, se dio cuenta de que el hacha bajo la almohada era el mejor anticonceptivo que existía. Lo que hice fue reconstruir esa historia con la ayuda de familiares y personas que convivieron con mis abuelos, poniendo a mi madre, que vivió más de un siglo, en el centro del relato. 

¿Qué puedes destacar de esta experiencia?

Me gusta escribir. Me lo paso bien cuando tengo un proyecto literario en la cabeza y me pongo todos los días al tajo para llevarlo a término. No soy metódico si no, más bien, bastante anárquico y solo me siento a trabajar cuando creo que estoy inspirado, aunque, muchas veces, la inspiración viene cuando estás delante del folio o del ordenador. Escribir este libro me ha supuesto hablar mucho tiempo con algunas personas de mi familia así como hacer un gran esfuerzo por recordar y reordenar el pasado. Lo bueno que tiene escribir novela es que te sientes mucho más libre que en el ensayo. Tienes, incluso, la libertad de alterar los hechos y de describirlos a tu antojo. Puedes, incluso, mentir aunque las mentiras deben ser creíbles y estar al servicio de hacer más comprensible y ameno el relato.

¿Qué va a encontrar el lector?

Soy consciente de que El hacha bajo la almohada es una novela de difícil filiación. Ahora bien, yo la clasificaría dentro de lo que se ha venido en llamar literatura del duelo, es decir, de los libros que se escriben tras la muerte de un ser querido. La figura central del relato es mi madre y en torno a ese personaje principal van desfilando pacientes que he visto en mi consulta de psicólogo clínico, mis abuelos maternos, el tío Hipólito que fue un maestro de escuela ateo y republicano, así como personas que se enfrentan, al final de sus vidas, a la muerte. La historia familiar es, sin duda, un pretexto para hablar de todos aquellos temas que me han preocupado a lo largo de mi existencia: la enfermedad mental, el suicidio, el hambre en los campos de exterminio nazi y en África pero también en nuestro mundo rico y civilizado, los trastornos de la conducta alimentaria, la violencia en general y la violencia machista en particular, la pederastia o la forma cómo afrontamos la vejez y la muerte. Como se dice en el subtítulo, es un relato que se adentra en un mosaico de vidas asoladas por el sufrimiento, la violencia y la muerte. Theodor Adorno decía que un relato verdadero, auténtico tiene que recoger, de una u otra forma, el sufrimiento de las personas. Sin sufrimiento no hay verdad. Y Simone Weil iba más lejos cuando afirmaba que la verdad está del lado de la muerte. Sufrimiento, enfermedad mental, suicidio, muerte… son temas recurrentes que el lector o la lectora encontrarán si se sumergen en el interior de El hacha bajo la almohada.

¿Hay algún autor de referencia que quieras destacar?

La novela empieza hablando de Kafka, sobre todo de su agónica muerte, y termina también mencionando al escritor checo que decía que un libro tiene que ser como un hacha que sirva para romper el hielo que albergamos en nuestro interior. Espero que El hacha bajo la almohada le sirva a los lectores/as de acicate para reflexionar sobre las personas que tenemos a nuestro alrededor y que, en muchas ocasiones, están asoladas por el sufrimiento.

 

“Historia de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades”, de Miguel Vicens Danús

“Historia de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades”, de Miguel Vicens Danús

 

Ediciones Atlantis publica ‘Historia de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades’, una biografía del grupo musical escrita por uno de sus componentes Miguel Vicens Danús, en el que narra, como explica el autor en la entrevista, las penas y gloria, éxitos y fracasos, encantos y desencantos de alguien que quiso ser ciudadano del mundo y se dio cuenta que este mundo no era el suyo.

Miguel Vicens Danús, siendo muy joven, se dio a conocer al gran público por su pertenencia al grupo musical Los Bravos. Más allá de la música y los integrantes de este mítico grupo, fue él sin duda quien más inclinación a la creación literaria manifestó. Ya a finales de 1968 los medios de comunicación se hacían eco de la novela que preparaba:

Siempre me gustó escribir. En los viajes que hice con Los Bravos iba tomando nota en unas cuartillas de todas mis experiencias, de todo lo que veía. No, no era una especie de diario porque me molestan las fechas. Eran simples descripciones que surgían según mi estado de ánimo. Y luego, al repasar todo lo que había escrito, pensé que podía ser interesante darle cierta unidad. Y eso es todo”.

Declaraba entonces en una entrevista a Nacho Artime, dejando aflorar en ella una individualidad creativa que iba a ir cobrando a partir de aquellas fechas más visibilidad en consonancia con su crecimiento personal.

Poco más adelante, en 1969, cuando Los Bravos, reestructurados y en una nueva etapa, tomaban las riendas de su producción, Miguel Vicens daría muestras concretas de su inclinación literaria a través del guión del cortometraje “Amor y Simpatía” -que codirigiría a la vez con Enrique Torán- y de su participación en las letras de algunas de las canciones publicadas en esta etapa.

Notarán quienes lean “Historias de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades”, que Miguel Vicens Danús es luminoso en la evocación de sus vivencias, intenso cuando describe situaciones y sincero en sus dudas y opiniones.

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En 1944 se traslada a Mallorca. Cursa estudios en Teatinos y La Salle, terminando bachiller en el Instituto Ramon Llull de Palma de Mallorca, para luego formar parte de varios grupos musicales como Runaways o LOS BRAVOS y ser fundador de Zebra.

Comparte protagonismo en dos películas: Los chicos con las chicas y Dame un poco de amor. Coproduce y dirige un corto con Enrique Torán en cine Amor y simpatía. Más tarde entra en hostelería, regentando varios locales y negocios que alterna con varias apariciones de LOS BRAVOS.

En 1992 cumple con la justicia. Actualmente reside en Santanyi, de donde es descendiente; jubilado padre de una hija y un hijo, y abuelo de un nieto, etapa donde emprende esta nueva faceta, dentro un ambiente musical y artístico.

“Yo besé a Malikian”, de Xamara Barriuso

“Yo besé a Malikian”, de Xamara Barriuso, publicado por Ediciones Atlantis

Ediciones Atlantis publica ‘Yo besé a Malikian’, una original novela escrita por Xamara Barriuso que rezuma música por los cuatro costados. Un excelente trabajo cuyo único objetivo es hacer llegar la magia de la música a todas las personas e intentar quitarle el polvoriento frac de exclusividad que parece seguir revistiéndola desde hace siglos.

Xamara Barriuso nos invita a adentrarnos en la apasionante vida de Alba, protagonista de su novela, en la que aparece por casualidad un violín arrinconado, maltratado, en definitiva, olvidado. Y ahí comienza su viaje: el descubrimiento de un mundo nuevo, fresco y apasionante que se transformará en su propio viaje interior y cuyo destino acabará siendo conocerse realmente a sí misma a través de cada nota que sale de sus cuerdas. Pero este recorrido no lo hace sola, sino que lo hace acompañada por un amplio grupo de personajes anónimos, cotidianos y muy originales, sorprendidos en sus entornos habituales y que manifiestan sus búsquedas, sus encuentros y desencuentros, sus logros y sus esperanzas.

Un libro en el que música clásica y moderna conviven a la perfección, donde todos los estilos tienen cabida puesto que, al igual que a la protagonista de su novela, pueden acompañarnos del mismo modo en cada momento del camino. Y para que ni un solo detalle de esta fascinante historia pueda escaparse, el lector tendrá a su alcance todos los temas musicales que van apareciendo en la novela gracias a los códigos QR asociados a ellos a lo largo de sus páginas.

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Xamara Barriuso es, por encima de todo, violinista, actividad que comparte con la de compositora, arreglista, editora de audio para radio y televisión, diseñadora gráfica y publicista. Pero de entre todas ellas, la labor que más satisfacciones le ha reportado siempre ha sido la docencia musical. En esta ocasión se lanza al mundo de las letras y nos sorprende con una original novela que rezuma música por los cuatro costados.