“Es demasiado tarde, Colette”, de Federico Goded Nadal

“Es demasiado tarde, Colette”, de Federico Goded Nadal, publicado por Ediciones Atlantis.

La primera condición de la vida es su perdurabilidad. Los sentimientos y las ideas que nos acompañan en nuestro camino están manchados por esa constancia, a veces brutal, en ocasiones aliviadora e incluso deseable. “Es demasiado tarde, Collette” es una novela que afronta este tema con valentía. En ella se revisan los conceptos más trascendentales de la vida a través de unos personajes que se enfrentan al final de su ciclo con naturalidad, dignidad y libertad. La misma determinación a decidir su propio fin da sentido a su vida y trascendencia a ideas como el amor. La novela, cuidadosa en fondo y forma, es dinámica, optimista y profunda. Saltando de personaje en personaje acerca al lector la idea de que nada hay más sublime que lo cotidiano ni más sencillo que la profundidad de los sentimientos y las ideas que nos acompañan y nos justifican.

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El autor

Federico Goded Nadal, nacido en 1951, es Maestro Mundial de bridge, jugador profesional y autor de numerosos libros de carácter técnico referidos al mundo del juego y su combinatoria. Por error del azar fue asimismo inspector de Hacienda, actividad que abandonó para dedicar su tiempo a la literatura y el juego, sus dos pasiones. Como referencia bastaría con señalar que en el pasado mes de setiembre, representando a España, acaba de quedarse en puertas de obtener la medalla de oro en el Campeonato Mundial de bridge por equipos nacionales. Viudo y padre-madre de familia numerosa roba el tiempo a las madrugadas escribiendo numerosísimos relatos cortos y media docena de novelas, tanto por necesidad como por terapia. “Es demasiado tarde, Collette” es, sin embargo, la primera novela que publica.

Entrevista al autor


Ediciones Atlantis
: Sorprende que, habiendo escrito algunos libros de “bridge”, sea esta la primera novela que publicas.

Federico Goded: Antes de “Es demasiado tarde, Colette” he escrito seis novelas y no menos de cincuenta relatos. Sin embargo solamente de forma esporádica me planteé la necesidad de publicar, limitándome a ser editor-autor de libros técnicos.

E.A. ¿Y cuándo comenzaste a escribir novela de creación?

F.G. Más o menos cuando Aníbal cruzaba los Alpes a lomos de una elefanta. Siempre he escrito por necesidad y, tal vez, como terapia emocional.  Se escribe sobre aquello que nos inquieta, nos emociona o simplemente sobre los acontecimientos cotidianos que nos hacen reír o soñar.

E.A. ¿Cómo haces compatible tu faceta de escritor y la profesional como jugador y profesor?

F.G. Mal. Los insomnios dan para mucho y aquello del “oficio de tinieblas” es una realidad patente en mi caso. No olvides que fui viudo temprano y padre-madre de una familia numerosa. Al final, la administración de nuestro tiempo es el aspecto más auténtico de eso que llamamos libertad. Hago lo que quiero y solamente cuando puedo.

E.A. ¿Eres, entonces, jugador y escritor?

F.G. Sí. Soy ludópata y escritor vocacional. Te contaré una anécdota. Hace algunos años me entrevistaron en la radio. Cuando respondí que me dedicaba a jugar y a escribir la periodista me interrumpió con un excelente humor. “¿Y cuándo trabaja usted?”

E.A. Luego vives de lo que te gusta hacer.

F.G. Tengo la enorme suerte de vivir de aquello que más me gusta  y distribuyo mi tiempo entre mis dos verdaderas pasiones…al margen de mi novia, mis cuatro hijos y un larguísimo etcétera. Soy una persona vital y polifacética y, además, amo el riesgo en la misma medida que amo la vida.

E.A ¿Fue una sorpresa la llamada de la editorial Atlantis?

F.G. Una muy agradable sorpresa por cuanto el texto fue remitido a la editorial Atlantis por mi amiga Angie Bach, directora de una revista de bridge y lectora habitual de relatos míos.

E.A. Has editado cinco libros de bridge. ¿Hay alguna relación en esta novela con el mundo del juego?

F.G. Apenas se roza. Algunos de los personajes están arrancados de una realidad en la que el juego no es en absoluto ajeno, pero todos y cada uno de los protagonistas de la novela están tomados de mi propia experiencia.

E.A Háblanos de algunos.

F.G. Por ejemplo…hay un astrofísico excéntrico y brillante cuya paternidad le corresponde a mi hija Alejandra, astrofísica y divulgadora de ciencia. Es un personaje maravilloso.

E.A. ¿Y alguno con el que te identifiques?

F.G. Crear es creer y creer es amar. A todos se aprende a querer y con todos se aprende a dialogar. Sin embargo hay dos personajes con los que me identifico especialmente: un cineasta italiano y un narrador valenciano. De alguna forma ambos reproducen escenas, monólogos y reflexiones que de alguna forma he vivido o me han dejado huella.

E.A. ¿Por ejemplo?

F.G. No creo que sea habitual escapar de un hospital, recién operado, para ir a competir. Eso demuestra tan poca cordura como deseos de libertad.

E.A. ¿Es la libertad el “leitmotiv” de la novela?

F.G. Sí, sin ninguna duda.

E.A. ¿Cómo sorprenderías al lector?

F.G. No sé cómo, pero sí sé cuándo. Desde el primer párrafo. La novela tiene muchas connotaciones poéticas y, tres años después de haberla escrito, me sigo emocionando al releer algunas páginas. La forma es tan importante como el fondo.

E.A. ¿Y podrías hacer un breve resumen de la trama?

F.G. Es un canto a la vida y a la libertad a través de una serie de personajes cuyo desenlace está próximo y que afrontan su final con humor, creatividad y un enorme deseo de ser felices.

E.A. ¿Eutanasia? ¿Suicidio colectivo?

F.G. En cierto modo, pero yo eludo ambas palabras por cuanto la búsqueda de un intermediario es impersonal y ni aún en la circunstancia más extrema conocemos el momento del desenlace. Al fin y al cabo el cambio de orilla es un paso nada más y, para muchos entre los que me encuentro, un salto hacia la incertidumbre es una esperanza.

E.A. ¿Podrías decirme en qué autores te has basado?

F.G. No he encontrado precedentes novelados. En ese sentido es una obra pionera que llena una inquietud intelectual y personal.

E.A. ¿Y en cuanto al estilo?

F.G. No soporto la lectura de algo mal escrito. Como autor soy perfeccionista hasta la extenuación. Escribo muy rápido pero corrijo con esmero inagotable. Yo hubiera firmado muchas obras ajenas, pero me resulta difícil atribuirme influencias muy directas. Ten en cuenta que soy un escritor maduro y he evolucionado mucho la forma de narrar.

E.A. ¿Por ejemplo?

F.G. Verás. Cuando tenía veinte años era un ávido lector, participaba en círculos literarios y recitaba de memoria larguísimos pasajes de  Tolstoi o de Galdós. Con los años me enamoré del relato como género literario y fui cambiando de referencias. Reconozco mi enorme admiración y posible influencia por Cortázar. Ahora, al mismo tiempo que mi capacidad de retentiva ha decrecido, leo menos pero con una gran capacidad selectiva. Ya no me avergüenza dejar un libro a medias. Lo que quiero es disfrutar.

E.A. Por último. Te hemos visto hace apenas dos semanas en los telediarios jugando una semifinal del Campeonato del Mundo de bridge ¿Nos podrías contar algo?

F.G. En el pasado mes de setiembre se celebró el mundial de bridge por equipos nacionales. Tanto el bridge como el ajedrez forman una especie de Olimpiada paralela. Entre sesenta países España alcanzó las semifinales y perdimos la opción a ser medalla de oro en la última mano, en la última jugada.

E.A. ¿Rozasteis la victoria?

F.G. Verás. En esto de perder en el último segundo tenemos experiencia y nos hace más fuertes. Yo le había prometido a una hija mía llevarle la medalla de oro a su boda. Ella se casó tres días después de la semifinal tan feliz como esperaba, sin la medalla prometida pero con la alegría de saber que su hermano y su padre son  dos de los mejores jugadores del mundo  y forman parte del mejor equipo del mundo. No siempre gana el mejor…ni con Griezmann de delantero.  

E.A. ¿Querrías añadir algo?

F.G. Sí, y algo muy importante. Mi agradecimiento a la editorial Atlantis cuyo riesgo a la hora de descubrir autores y darles salida cubre un hueco importantísimo. Nunca fue una obsesión para mí publicar literatura de creación. Sin embargo hace muchos años fui finalista del concurso literario “barco de vapor” sobre literatura infantil y en determinada ocasión remití una novela histórica de casi mil páginas a un par de editoriales.  Allí agoté mi breve peregrinaje. Ahora, con más de sesenta años cumplidos cubro una laguna.

El hacha bajo la almohada, de José Antonio García Marcos

 

El hacha bajo la almohada el autor abandona definitivamente el territorio literario y ensayístico de la Alemania nazi en el que estuvieron centrados sus cuatro anteriores libros y se adentra en un mundo más intimista, personal y familiar. El centro neurálgico de este nuevo texto lo constituye una historia que le contó su longeva madre, que murió después de haber vivido más de un siglo: la abuela materna del autor, que parió nueve hijos, dormía con un hacha escondida debajo de la almohada para impedir la entrada al lecho conyugal de su marido cuando llegaba a casa por las noches con unos cuantos vasos de vino de más. El autor indaga sobre esos hechos y reconstruye un relato descarnado de la España rural y atrasada de principios del siglo XX que, además, le servirá de excusa para mostrar al lector una serie de temas que le han preocupado a lo largo de su existencia: la enfermedad mental, el suicidio, el hambre, los trastornos de la conducta alimentaria, la violencia en general y, en especial, la violencia machista, la pederastia o la forma como afrontamos el final de la vida y la muerte. El resultado es un texto que tiene todos los ingredientes para mantener la curiosidad de cualquier lector o lectora interesados en intentar comprender el paisaje humano que nos rodea.

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El autor

José Antonio García Marcos nació en Hospital de Órbigo (León). Es psicólogo clínico y funcionario de carrera. Su principal labor profesional la realizó en la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica del Complejo Hospitalario de Segovia donde comenzó a interesarse por el trágico destino de los enfermos mentales en la Alemania nazi. Sobre ese episodio histórico ha publicado dos novelas (Hadamar primero, Auschwitz después y Potsdamer Platz (Berlín), Plaza de los Naranjos (Marbella) y dos ensayos (La “eutanasia” en la Alemania nazi y su debate en la actualidad y Hadamar, Treblinka y Auschwitz: De la “eutanasia” a la “solución final”).

Es también autor de varios trabajos de investigación publicados en revistas de Salud Mental sobre el suicidio, los trastornos de la conducta alimentaria y el trastorno obsesivocompulsivo, así como de diversas publicaciones aparecidas en Claves de Razón Práctica, Medicina&Historia, La Ortiga o Raíces. Suele escribir, además, artículos de opinión en la prensa diaria: Diario de León, El Adelantado de Segovia, El Norte de Castilla, Diario Médico, La Vanguardia o El País. Ha sido galardonado con el XXXV Premio de Historia de la Medicina de la Fundación Uriach de Barcelona, con el Premio Periodismo Escrito del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y con el Premio Gaceta-Real Academia de Medicina de Salamanca.

Con este nuevo texto se adentra en un territorio literario más intimista y personal en el que nos relata una serie de historias vinculadas por el denominador común del sufrimiento, la violencia y la muerte.

Entrevista al autor


¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Después de terminar una tetralogía (dos novelas y dos ensayos) sobre el exterminio de los enfermos mentales en la Alemania nazi, una aventura intelectual que me llevó más de una década y de la que me siento orgulloso pues soy el ciudadano de este país que más ha escrito sobre uno de los acontecimientos más dramático del Tercer Reich, me di cuenta de que no hay que ir tan lejos para encontrar la inspiración de contar nuevas historias. El centro neurálgico de El hacha bajo la almohada es un hecho real que me contó mi madre al final de su vida. Resulta que su madre, es decir, mi abuela materna, dormía con un hacha bajo la almohada para impedir la entrada al lecho conyugal de su marido, mi abuelo, cuando llegaba a casa por las noches con unos cuantos vasos de vino de más. Mi abuela parió nueve hijos y, cansada de estar preñada continuamente en contra de su voluntad, se dio cuenta de que el hacha bajo la almohada era el mejor anticonceptivo que existía. Lo que hice fue reconstruir esa historia con la ayuda de familiares y personas que convivieron con mis abuelos, poniendo a mi madre, que vivió más de un siglo, en el centro del relato. 

¿Qué puedes destacar de esta experiencia?

Me gusta escribir. Me lo paso bien cuando tengo un proyecto literario en la cabeza y me pongo todos los días al tajo para llevarlo a término. No soy metódico si no, más bien, bastante anárquico y solo me siento a trabajar cuando creo que estoy inspirado, aunque, muchas veces, la inspiración viene cuando estás delante del folio o del ordenador. Escribir este libro me ha supuesto hablar mucho tiempo con algunas personas de mi familia así como hacer un gran esfuerzo por recordar y reordenar el pasado. Lo bueno que tiene escribir novela es que te sientes mucho más libre que en el ensayo. Tienes, incluso, la libertad de alterar los hechos y de describirlos a tu antojo. Puedes, incluso, mentir aunque las mentiras deben ser creíbles y estar al servicio de hacer más comprensible y ameno el relato.

¿Qué va a encontrar el lector?

Soy consciente de que El hacha bajo la almohada es una novela de difícil filiación. Ahora bien, yo la clasificaría dentro de lo que se ha venido en llamar literatura del duelo, es decir, de los libros que se escriben tras la muerte de un ser querido. La figura central del relato es mi madre y en torno a ese personaje principal van desfilando pacientes que he visto en mi consulta de psicólogo clínico, mis abuelos maternos, el tío Hipólito que fue un maestro de escuela ateo y republicano, así como personas que se enfrentan, al final de sus vidas, a la muerte. La historia familiar es, sin duda, un pretexto para hablar de todos aquellos temas que me han preocupado a lo largo de mi existencia: la enfermedad mental, el suicidio, el hambre en los campos de exterminio nazi y en África pero también en nuestro mundo rico y civilizado, los trastornos de la conducta alimentaria, la violencia en general y la violencia machista en particular, la pederastia o la forma cómo afrontamos la vejez y la muerte. Como se dice en el subtítulo, es un relato que se adentra en un mosaico de vidas asoladas por el sufrimiento, la violencia y la muerte. Theodor Adorno decía que un relato verdadero, auténtico tiene que recoger, de una u otra forma, el sufrimiento de las personas. Sin sufrimiento no hay verdad. Y Simone Weil iba más lejos cuando afirmaba que la verdad está del lado de la muerte. Sufrimiento, enfermedad mental, suicidio, muerte… son temas recurrentes que el lector o la lectora encontrarán si se sumergen en el interior de El hacha bajo la almohada.

¿Hay algún autor de referencia que quieras destacar?

La novela empieza hablando de Kafka, sobre todo de su agónica muerte, y termina también mencionando al escritor checo que decía que un libro tiene que ser como un hacha que sirva para romper el hielo que albergamos en nuestro interior. Espero que El hacha bajo la almohada le sirva a los lectores/as de acicate para reflexionar sobre las personas que tenemos a nuestro alrededor y que, en muchas ocasiones, están asoladas por el sufrimiento.

 

“Historia de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades”, de Miguel Vicens Danús

“Historia de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades”, de Miguel Vicens Danús

 

Ediciones Atlantis publica ‘Historia de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades’, una biografía del grupo musical escrita por uno de sus componentes Miguel Vicens Danús, en el que narra, como explica el autor en la entrevista, las penas y gloria, éxitos y fracasos, encantos y desencantos de alguien que quiso ser ciudadano del mundo y se dio cuenta que este mundo no era el suyo.

Miguel Vicens Danús, siendo muy joven, se dio a conocer al gran público por su pertenencia al grupo musical Los Bravos. Más allá de la música y los integrantes de este mítico grupo, fue él sin duda quien más inclinación a la creación literaria manifestó. Ya a finales de 1968 los medios de comunicación se hacían eco de la novela que preparaba:

Siempre me gustó escribir. En los viajes que hice con Los Bravos iba tomando nota en unas cuartillas de todas mis experiencias, de todo lo que veía. No, no era una especie de diario porque me molestan las fechas. Eran simples descripciones que surgían según mi estado de ánimo. Y luego, al repasar todo lo que había escrito, pensé que podía ser interesante darle cierta unidad. Y eso es todo”.

Declaraba entonces en una entrevista a Nacho Artime, dejando aflorar en ella una individualidad creativa que iba a ir cobrando a partir de aquellas fechas más visibilidad en consonancia con su crecimiento personal.

Poco más adelante, en 1969, cuando Los Bravos, reestructurados y en una nueva etapa, tomaban las riendas de su producción, Miguel Vicens daría muestras concretas de su inclinación literaria a través del guión del cortometraje “Amor y Simpatía” -que codirigiría a la vez con Enrique Torán- y de su participación en las letras de algunas de las canciones publicadas en esta etapa.

Notarán quienes lean “Historias de Los Bravos. Pensamientos, sueños, fantasías y realidades”, que Miguel Vicens Danús es luminoso en la evocación de sus vivencias, intenso cuando describe situaciones y sincero en sus dudas y opiniones.

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En 1944 se traslada a Mallorca. Cursa estudios en Teatinos y La Salle, terminando bachiller en el Instituto Ramon Llull de Palma de Mallorca, para luego formar parte de varios grupos musicales como Runaways o LOS BRAVOS y ser fundador de Zebra.

Comparte protagonismo en dos películas: Los chicos con las chicas y Dame un poco de amor. Coproduce y dirige un corto con Enrique Torán en cine Amor y simpatía. Más tarde entra en hostelería, regentando varios locales y negocios que alterna con varias apariciones de LOS BRAVOS.

En 1992 cumple con la justicia. Actualmente reside en Santanyi, de donde es descendiente; jubilado padre de una hija y un hijo, y abuelo de un nieto, etapa donde emprende esta nueva faceta, dentro un ambiente musical y artístico.

“Yo besé a Malikian”, de Xamara Barriuso

“Yo besé a Malikian”, de Xamara Barriuso, publicado por Ediciones Atlantis

Ediciones Atlantis publica ‘Yo besé a Malikian’, una original novela escrita por Xamara Barriuso que rezuma música por los cuatro costados. Un excelente trabajo cuyo único objetivo es hacer llegar la magia de la música a todas las personas e intentar quitarle el polvoriento frac de exclusividad que parece seguir revistiéndola desde hace siglos.

Xamara Barriuso nos invita a adentrarnos en la apasionante vida de Alba, protagonista de su novela, en la que aparece por casualidad un violín arrinconado, maltratado, en definitiva, olvidado. Y ahí comienza su viaje: el descubrimiento de un mundo nuevo, fresco y apasionante que se transformará en su propio viaje interior y cuyo destino acabará siendo conocerse realmente a sí misma a través de cada nota que sale de sus cuerdas. Pero este recorrido no lo hace sola, sino que lo hace acompañada por un amplio grupo de personajes anónimos, cotidianos y muy originales, sorprendidos en sus entornos habituales y que manifiestan sus búsquedas, sus encuentros y desencuentros, sus logros y sus esperanzas.

Un libro en el que música clásica y moderna conviven a la perfección, donde todos los estilos tienen cabida puesto que, al igual que a la protagonista de su novela, pueden acompañarnos del mismo modo en cada momento del camino. Y para que ni un solo detalle de esta fascinante historia pueda escaparse, el lector tendrá a su alcance todos los temas musicales que van apareciendo en la novela gracias a los códigos QR asociados a ellos a lo largo de sus páginas.

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Xamara Barriuso es, por encima de todo, violinista, actividad que comparte con la de compositora, arreglista, editora de audio para radio y televisión, diseñadora gráfica y publicista. Pero de entre todas ellas, la labor que más satisfacciones le ha reportado siempre ha sido la docencia musical. En esta ocasión se lanza al mundo de las letras y nos sorprende con una original novela que rezuma música por los cuatro costados.

“Nashua (Un mensaje del futuro)” de Maite Ripoll en Ediciones Atlantis

“Nashua (Un mensaje del futuro)” de Maite Ripoll en Ediciones Atlantis

Entrevista concedida por Maite Ripoll para presentar en Perú su novela “Nashua (Un mensaje del futuro), publicada en Ediciones Atlantis.

 

Ediciones Atlantis entrega una historia romántica y de ciencia ficción ambientada en un escenario del siglo XXII. Maite Ripoll y su obra: Nashua (Un mensaje del futuro), de una manera visionaria y arriesgada nos plantea una novela nada común de contenido místico y metafísico. Llena de espiritualidad desde la primera página, describe un posible futuro cargado de curaciones milagrosas y aproximaciones de seres de otro planeta. 

1. ¿Qué certezas posees sobre la vida después de la muerte? ¿Por qué plantear como fruto de la añoranza una conexión entre el deudo y el difunto?

Para mí existe una certeza total de la vida después de la muerte, yo misma he podido constatar algunas vidas pasadas por medio de la meditación, porque esa conexión existe en cada uno de nosotros, máxime siendo ellos almas gemelas.

2. Nashua, como eje de la historia, es una especie de discípula cósmica de sus dos regentes espirituales El Supremo y el Mahatma, los cuales gracias a su adoctrinamiento le permiten contactar con su esposo muerto es un plano casi abstracto. ¿Por qué si es una novela basada en el futuro la muerte para la humanidad en tierra sigue siendo la misma categórica e irreversible?

Sobre todo es una novela de ciencia ficción, metafísica, mística, y esotérica. Hay algunas cosas que tienen explicación metafísica pero no la tienen en lo que llamamos mundo real 

3. ¿Por qué plantear en un hipotético mundo del futuro maestros guías espirituales “El Anciano”, significa que la evolución de la humanidad podría adentrarse en la mística y espiritualidad?

Desde luego, somos seres espirituales y materiales y tenemos que darle la misma importancia a los dos aspectos de nuestra doble naturaleza en la que nos sintamos en sintonía, en perfecta fraternidad, en paz, armonía y amor 

4. La novela aborda como parte de la compleja temática la rencarnación, en este tema no evoca a Brian Weis, autor de “Muchas vidas muchos maestros”. La influencia del autor es notable en consecuencia, eres una convencida de la rencarnación.

Cuando yo leí por primera vez a este autor, hace muchos años que yo creía en la rencarnación, lo he podido constatar por medio de vidas pasadas en ejercicios realizados de meditación. Llevo 36 años de estudio y practica del misticismo, metafísica, filosofía, humanismo en una orden iniciática y mística. A través de La orden Rosacruz Amoroc, tengo un extenso conocimiento sobre estos temas. Esto no quiere decir, como antes he dicho, que en la novela incorpore fantasía y ficción 

5. ¿Cómo definirías los propósitos de la novela? ¿Podría considerarse alguno como la purificación del ser humano atendiendo al alma? ¿Tal vez configura una opción de futuro no muy alucinado?

El motivo de la novela entre otras cosas consiste en contar una historia bella de amor, y por supuesto una opción para el futuro. Aspiro a que nuestro planeta sea un mundo de paz, y amor donde reine la libertad, la fraternidad y la igualdad. 

6. ¿Algunos podrían interpretar el tema recurrente de la obra como una negación psicológica a la expiración, y que la trama no responde sino a un mecanismo de defensa simbólica contra la mortalidad?

Cada uno puede interpretarla como quiera, todo depende de su evolución

7. Por otro lado, ¿para la mayoría el libro puede representar el método paliativo al dolor puesto que siembra esperanza?

Desde Luego. 

8. ¿Tal vez influenció la trama del algún testimonio paranormal?

Prefiero no mencionarlo evitando desvelar parte de la novela

9. ¿Qué le dirías a tus lectores para invitarlos a leer la novela? Tus palabras finales.

Nashua.(Un mensaje del futuro) Es una historia de amor y ciencia ficción, que transcurre en el siglo XXII, un futuro muy cercano pero muy diferente de la época actual. La protagonista es Maestra, tiene varios grupos de alumnos a los que enseña ciencia espiritual elevada. A la edad de 70 años, en una de sus clases sus alumnos le solicitan que les cuente su vida y este es el comienzo del relato donde la realidad juega con la fantasía en un mundo…nuevo que recupera el paraíso perdido por nuestros ancestros dentro del marco de una autentica fraternidad humana.

En ella encontramos un alto contenido metafísico, místico, y esotérico con viajes astrales a otros planos de conciencia y a otros Universos habitados seres de otros planetas que nos visitan, recuerdos de vidas pasadas, rituales e iniciaciones, curaciones milagrosas, experiencias fuera del cuerpo, amores eternos y la sempiterna lucha entre el bien y el mal…Concluyendo con un importante mensaje que atravesando el tiempo y el espacio, llega desde el futuro hasta nuestros días, para cambiar el curso de los acontecimientos en la Tierra y hacer un mundo mejor y mas feliz y para que la humanidad de un gran salto en su evolución…Reinando para siempre la libertad, la igualdad y la fraternidad, no por medio de una revolución si no por la toma de consciencia de la humanidad. La obra la pueden conseguir entrando en mi página web.

Fuente: La Prensa

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Maite Ripoll entrevistada “La Magia de las Palabras” en Ediciones Atlantis

Maite Ripoll entrevistada “La Magia de las Palabras” en Ediciones Atlantis

 

Aquí puedes oír la cariñosa entrevista a una de nuestras autoras. Maite Ripoll

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Una literatura distinta, llena de emoción e imaginación. influencias astrales de la nueva era, que obran sobre campos energéticos, creando un nivel superior de conciencia.

Ella y Ediciones Atlantis basaron su contrato en la confianza mutua. De los vaivenes que da la vida, se encontraron ambos y decidieron colaborar cada uno en su medida: escritor y editor.

Ediciones Atlantis confía en los proyectos de autores noveles de calidad para aportar nuevos títulos a la literatura contemporánea. Hoy os presentamos a Maite Ripoll “Nashua (Un mensaje del futuro)”.

El no de los humanos, Alonso Holguín F.J. en El Español

El no de los humanos, Alonso Holguín F.J. en El Español.

El escritor Alonso Holguín F.J. colaboró en el diario digital “El Español” con este artículo. De ardiente actualidad en España, se abrió el debate sobre el papel de los terroristas que salen de prisión y el “trato” de favor que dan en algunas instituciones.

La confianza en los semejantes disminuye por momentos, acciones u omisiones ocurridas en la propia existencia. La cultura, dependiendo del lugar y tiempo donde se encuentre el individuo, proporciona herramientas de convivencia bastante dispares.

La disposición de unos miembros a ayudar a otros es fundamental dentro de la especie humana. De hecho, esa colaboración o cooperación, provoca que vayamos avanzando en los años, en los decenios… hacia un estado del bienestar mejorado, respecto de aquél que nuestros antecedentes tuvieron.

Nací en Valladolid, en el seno de una familia cristiana y dentro de un colegio llamado “San Francisco de Asís”. Posteriormente, estimé oportuno presentarme y aprobar la oposición al Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil. Era el año 1990… hace apenas 26 años. Esos antecedentes hacen que sea muy difícil aprender a decir “no” a casi cualquier cuestión…

Hoy he recordado un diálogo de novela y película El Padrino, de Mario Puzo.

“Cuando Hagen se hubo marchado, Michael dijo en tono de broma a su padre:-Del mismo modo que me has enseñado las demás cosas, enséñame a decir que no a la gente.

El Don tomó unos segundos antes de contestar:

-No puedes decir «no» a las personas que aprecias, al menos con frecuencia. Ése es el secreto. Cuando tengas que hacerlo, haz que parezca que dices «sí». Aunque lo mejor es conseguir que sean ellos mismos quienes digan «no». Pero eso es algo que se aprende con el tiempo. De todos modos, yo soy un hombre chapado a la antigua, mientras que tú perteneces a la nueva generación. No me hagas demasiado caso”.

Esta mañana, festivo en Madrid, he tragado un desayuno infumable. Anunciaba un buen amigo que, el diario El País, entrevistaba a José Luís Urrusolo Sistiaga. Igual a ti, no te suena mucho; en cambio, para todos los Guardias Civiles, Policías y resto de seres humanos que hemos sufrido la barbarie terrorista, sí es conocido, desgraciadamente, muy conocido. Durante sus años en libertad, antes de ser detenido, participó en treinta atentados, responsable directo de dieciséis asesinatos y dos secuestros.

En diciembre de 1991, la cámara de un cajero automático de un banco grabó su imagen en compañía de otro terrorista; volvieron a pasar delante y mataron a dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía: D. Francisco Javier Delgado, de 27 años, y D. José Antonio Garrido, de 28 años. Sin planificar, simplemente porque se encontraron con ellos… se dieron la vuelta y les asesinaron.

Seré más concreto; éstos son los nombres de sus víctimas:

Secuestros de Diego Prado y Colon de Carvajal y Emiliano Revilla.

Ricardo Tejero Magro,­ Edmundo Casal Pérez-Serrano, Andrés Muñoz Pérez, Valentín Martínez Sánchez, Francisco Cebrían Cabez, José Luís Jiménez Vargas, Víctor Puerta, Arturo Angueras, Manuel Broseta, Enrique Martínez Hernández, Antonio José Martos, Virgilio Más Navarro, Juan Querol Queralt, Eugene Kenneth Brown.

Recuerdo con mucho dolor aquellas imágenes, todas y cada una de ellas. Estaba con mis padres viendo las noticias ese día cuando retransmitieron las imágenes de la cámara de seguridad del banco. Mi madre se estremecía; mi padre y yo, con algo más de aplomo, también sentimos profundamente el hecho. Se veían las caras de los dos asesinos, ausentes de sentimientos, carentes de cariño hacia la propia especie humana.Hoy, como persona, adjetivada por la condición de víctima de un atentado terrorista, he vuelto a ver esa mirada hosca; esta mañana he desayunado una entrevista a un asesino que no ha cumplido su condena por cada uno de los asesinatos, actos terroristas y de estragos a la sociedad.

Sí he leído las preguntas, sus respuestas y las vanas excusas que trataban de argumentar el por qué de sus acciones asesinas. La farmacología me ayuda a mantenerme en pie, a intentar frenar las lágrimas de mis ojos, tras recordar a esos chicos asesinados, a sus familias y amigos.

Después de leer y ver a Otegi, sus explicaciones, ahora, desgraciadamente, toca Urrusolo. Ese malnacido que ha causado y ocasiona dolor con solo ver su cara… y leer sus respuestas…

He buscado por muchos periódicos digitales, rastreado internet, visionado y oído otros medios de comunicación, para ver qué han dicho las víctimas del terrorismo; ésas que él hizo de tal condición. Y, confiado de mí, no he encontrado ninguna… ¿Saben por qué?Porque ellos, sus víctimas, siguen en el cementerio; no tienen la libertad para reprochar sus afirmaciones; no pueden reunirse con sus seres queridos y amigos; no pueden opinar ni responder.

Este sistema democrático, que ahora navega por un mar de contradicciones, donde el viento es más favorable a los terroristas que para sus víctimas, está huérfano de poder decir no. Deberíamos de poder inculcar a los cuatro poderes del Estado la facultad de continuar diciendo no a los terroristas en todos los ámbitos.

Ellos, queridos españoles, nos están ganando su guerra, que nosotros ya dimos nuestra vida por ustedes o, simplemente… nos jodieron el futuro.

Fuente: El Español

Alonso Holguín F.J. ha publicado dos novelas en Ediciones Atlantis: “Alfil blanco, Peón negro” y “Senda de Lealtad”. Es Guardia Civil en situación de Retiro, debido a las secuelas sufridas en atentado terrorista del 11 de marzo en tren de cercanías en la Estación de RENFE  de Santa Eugenia (Madrid).

 

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Francesca Valentincic, su experiencia con Ediciones Atlantis

Francesca Valentincic, su experiencia con Ediciones Atlantis

La feria del libro de Madrid: una experiencia de sentimientos contrastados, entre poemas surgidos de la lava, fantasmas de otros tiempos y un camino infinito hacia el oeste.

Llegar al Parque del Retiro siempre me produce la sensación de haberme colado por error en una película norteamericana, aquellas en las que Central Park ejerce como protagonista y los demás actores no son que meros satélites que ruedan a su alrededor. Cada vez me sorprendo con el aire cosmopolita del lugar, aunque el sitio sea capaz de mantener, al mismo tiempo, la esencia madrileña de antaño. La medula de la ciudad, su alma, por una especie de milagro no se ve empañada por los centenares de “forasteros” que lo visitan y se pasean por sus caminos de grava. 

Al proceder de un pequeño trozo de tierra en medio del mar y viniendo desde el aeropuerto, nunca sé por qué entrada accedo al Parque pero, por suerte, siempre encuentro algún lugareño (aunque dicen que quedan pocos autóctonos tengo una facilidad increíble para encontrarlos: será porque tienen aquel aire culto sin saberlo, aquel hablar tan castizo, aquella amabilidad  que hace sentir a cualquiera en casa…o por qué todos los que viven allí son considerados automáticamente de Madrid y parecen serlo) que me indican la dirección a seguir. Esta vez el objetivo a alcanzar era nada menos que La Feria del Libro 2014, donde me habían invitado a firmar mi última novela “Cuando el día cambia de color”. Por  miedo a llegar tarde a un evento tan importante, me adelanté, pudiéndome permitir el lujo de pasear entre las casetas aún cerradas y desiertas (nada en aquel momento podía hacer presagiar la llegada de la marea humana que se produjo después) y dar cuenta de un gratificante desayuno sentada en un bar de otros tiempos, de los que llenan el alma y el estomago al mismo tiempo.

No quiero alargarme mucho y resumiré mi paso por la Feria del Libro como una mezcla de emoción, agradecimiento, miedo a lo desconocido, orgullo, sensación de no estar a la altura. Afortunadamente la parte negativa de las vibraciones y la inseguridad desapareció cuando, sentada en la Caseta nº 42, las chicas de la distribuidora que la gestionaban me recomendaron que respirara hondo y me dejara llevar, disfrutando del momento, de la posibilidad de vivir aquel acontecimiento que tan pocos pueden experimentar. Y efectivamente yo estaba allí y mi nombre sonaba en la megafonía al lado del de Almudena Grandes, Rosa Montero, Ibáñez y muchos otros.

“Además, unas casetas más allá, están los famosillos de la tele” me dijo una de las chicas”… “¿cómo competir con esto?”. Y entonces desaparecieron el miedo al ridículo, la preocupación por hacer quedar bien Ediciones Atlantis, el desamparo por no conocer absolutamente a nadie en la Capital del Reino (aprovecho para agradecer a los que acudieron a la llamada y se pararon delante de la caseta para comprar algunos ejemplares de la novela). A partir de aquel momento disfruté de aquel fluir impresionante e incansable de personas, que venían a participar durante unas horas de aquella fiesta cultural.

Pero hay unas cuantas cosas y personas que me gustaría que destacaran en este escrito como los  que realmente han hecho que valiera la pena el madrugón, el viaje, el estomago en un puño y mi presencia en la Feria del Libro de Madrid 2014. Dejando a un lado el respaldo de mi familia y el maravilloso Bocata de Calamares, que en Madrid sabe a gloria, he podido gozar de la presencia de personas y de la lectura de obras que de otra manera no hubiera conocido.  

Para darme la bienvenida e infundirme el coraje necesario para afrontar mi asistencia en aquel lugar, estaba Carlota Lama, escritora gallega que forma parte de aquel grupo de madrileños que lo son por vivencias y meritos propios. La conocía por su maravillosa novela “El encuentro de las aguas” pero, a diferencia de su río y su mar, nunca nos habíamos encontrado aunque por sus palabras impresas sabía, de antemano, que la nuestra podría ser una amistad para toda la vida. Mi instinto no me falló y delante de mí se desplegaron la cultura y la sabiduría de quien ha vivido una vida plena y llena de hechos interesantes, en lugares distintos, con personas diversas, saboreando y haciendo acopio de todas las emociones y las sensaciones, almacenándola para luego verterlas en sus libros o en sus interesantes conversaciones. Al día siguiente firmaría su última novela “Sin nada”, de la que tuve el privilegio de llevarme una copia dedicada y que devoré a mi vuelta a la Isla. Con su lectura emprendí un largo camino hacia el Oeste, hacia donde la tierra acaba y empieza lo desconocido. Y siguiendo los dos protagonistas, me paré a comer pan con queso, a descansar, a masajearme los pies doloridos, porque como ellos noté cada bache y cada piedra del camino. Al empezar la lectura nos convertimos, sin quererlo, en unos peregrinos y al llegar a Santiago, la Catedral nos asombra y nos deja sin aliento con su majestuosidad. Y todo el misticismo contenido en sus paredes, toda la sabiduría gallega que envuelve las palabras de la escritora, nos atraviesan casi por osmosis. Es de esta manera como lo que es un viaje iniciático para algunos y de retorno de toda una existencia para otros, se convierte en una lección de vida para cualquier lector. Porque Carlota es una escritora sabia que nos deja consejos sobre cómo afrontar los retos que nos depara nuestro andar por los meandros de la existencia a la par que nos transporta en los lugares donde deambulan sus personajes:

“El sol había llegado antes que ellos. Podía así ofrecerles sus últimos rayos del día…Iban sumergidos en mil matices de verde cuando de repente, allá, a lo lejos, un azul dorado e infinito invadió el valle.”

Gracias, Carlota Lama, por indicarnos el camino hacia el saber estar, el buen hacer y la amistad. Sigue regalándonos pasajes a otros lugares a través de tus palabras  y déjanos vivir experiencias que también podrían ser nuestras siguiendo, en tus páginas, la vida de los personajes que has hábilmente creado. Curiosamente, como Lucca y Diego, protagonistas de “Sin nada”, yo también tengo la costumbre de caminar hacia el oeste al atardecer y dejarme empapar, hasta que la oscuridad me obliga a regresar, por los últimos rayos de sol. Algún día espero llegar donde la tierra se funde con el mar, o el mar penetra en los campos, matizando de azules el verde de la hierba de tu Galicia. 

De un lugar mucho más lejano, de otra isla situada en un mar mucho más profundo y oscuro, de una tierra volcánica tan diferente a la caliza omnipresente en mi mundo, viene la otra persona cuya obra saboreé, página a página, sentada en una cafetería de antaño, a mi vuelta de Madrid. Conocí a su autor durante el tiempo que duró mi presencia en la Feria, pero me bastó para apreciar la cultura de profesor de literatura que manaba de sus palabras. Tengo que confesar que no estoy muy puesta en materia poética y que mi experiencia en este campo es muy reciente y se reduce a unas participaciones pasivas en unas magnificas e interesantes reuniones mallorquinas apodadas “El último Jueves” que, como su nombre indica se realizan el último jueves de cada mes y donde, después de presentar un autor concreto, los poetas asistentes al acto pueden acabar, en las dulces horas de la madrugada, declamando sus versos. José Antonio Luján es un escritor y poeta canario que me encantaría que pudiera participar en estas reuniones, por la calidad de sus versos, la profundidad de sus metáforas, la utilización culta de todos los recursos poéticos. Sus palabras se agarran a la tierra volcánica como la vid que se cultiva en su isla, parecen surgir de las mil cuevas formadas por los caprichos de la lava, entran en el alma y la cortan como el filo de las piedras  de magma que crean paisajes lunares. Su formación clásica emerge de entre los versos a través de Dioses del Olimpo, mitología griega mezclada con el viaje de Ulises, su cultura surge de las referencias al arte abstracto contemporáneo y a la filosofía platónica, la música clásica y los electrodomésticos modernos. Todo envuelto por los aromas y los paisajes de su tierra que, como el nombre de la obra bien indica “Salmodia Atlántica”, está bien anclada en medio del océano, surgida como Venus de las aguas. El libro es un aprendizaje para el alma y cuenta con la espectacular colaboración de veinte artistas plásticos locales, formados en la Escuela Luján Pérez, que han expresado en imágenes lo que José Antonio Luján ha plasmado en palabras. Por esto podemos zambullirnos en …la ruda retama blanca espuma recreando una estepa en el vacio…de “Creación” y verla en la pintura de Teo Mesa o observar el “Caos” de Orlando Hernández mientras leemos…el verbo troquelado tras el verso…y sumergirnos en el “Abstracto” de Yolanda Graziani mientras nos parece escuchar a Gustav Mahler de fondo. Una delicia para los sentidos. 

La tercera obra que marcó un antes y un después por lo que concierne a mi presencia en el Parque del Retiro en un día de junio, hacía tiempo que quería adquirirla y leerla. Publicada en marzo de 2011, “Fantasmas de Kensington” de J.D. Álvarez, había planeado sobre mis ganas de una buena lectura como un espectro salido de sus páginas. Después de varios intentos conseguí un ejemplar dedicado por el autor, que llegó directamente a mi casa por mensajero desde la Feria del Libro 2014, ya que no pude coincidir con el escritor/editor en el momento de su firma. Durante su lectura me encontré delante de una novela diferente, llena de aportaciones interesantes y citas que delatan un profundo estudio del tema a tratar. La cultura del autor permanece presente per subyacente en todo momento, como con temor a ser descubierta por el lector, al cual quiere hacer creer que se encuentra delante de un libro de fácil lectura. Porque el tema principal se rehace a la novela de James Matthew Barrie, creador del personaje al que la mayoría creemos parecernos un poco, Peter Pan. El mismo que nos provoca a la vez ternura y fastidio, nostalgia por lo que fue, esperanza por lo que todavía podría ser y, simplemente rechazo, cuando ya apostamos directamente  por el futuro y ya no queremos creer en nada. Dependiendo de las diferentes épocas de nuestra vida, sentimos emociones encontradas hacia el eterno niño que puede volar gracias a un polvillo mágico, sensaciones que se descomponen en múltiples variantes  según nuestro estado de ánimo, casi las mismas que han llevado a diferentes estudiosos del tema a abordarlo. Así lo hemos podido ver en varias versiones cinematográficas, desde dibujos animados a interpretaciones de actores famosos, en canciones de autores nacionales o extranjeros, en obras de teatro escolares y disfraces de fin de curso. Estudiado y escudriñado en todas sus perspectivas: desde el punto de vista del protagonista o de Wendy, de su proprio autor o del malo de la historia. Pero nunca desde el planteamiento que nos propone J.D. Álvarez, uno de los mayores expertos en materia: desde el del hombre que una vez fue el niño que dio nombre al eterno adolescente, Peter Llewelyn  Davies, muerto suicida cansado de que le preguntaran por el que suponían su alter ego. ¿Y si no hubiera muerto arrollado por aquel tren en la estación Londinense de Sloane Square, dejando atónitos a todos los que contaban con él y le creían inmortal?¿Y su hubiera muerto otro en su lugar pudiendo, por fin, desprenderse de su sombra y empezar una nueva vida? Dicen que no hay ningún plan perfecto y que los fantasmas de tu pasado siempre te encuentran: será por este motivo que podemos pasearnos con el protagonista de la novela de J.D. Álvarez por unos parajes escoceses que intentan alejarse del estereotipo que tenemos de “Neverland”, el país de nunca jamás, pero seguimos encontrándonos con el cocodrilo, el capitán Garfio, las Sirenas y nuestros peores temores. Y es que nadie nunca dijo que esconderse de uno mismo y del destino que nos pertenece, fuera fácil. J.D. Álvarez, tampoco nos lo promete pero, a cambio, nos deja pasar un rato en compañía de personajes que creemos conocer, llevados de la mano por una prosa impecable y envueltos en la atmosfera claustrofóbica de una novela repleta de espectros no muy al uso.

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Francesca Valentincic 

Gabriel Monte Vado, escritor que publica en Ediciones Atlantis

Gabriel Monte Vado, escritor que publica en Ediciones Atlantis: “Mi opinión sobre Ediciones Atlantis

Cuando terminé de escribir mi primera novela me propuse que no acabara acumulando polvo en algún olvidado cajón. Los comienzos no fueron nada fáciles, perotras el despegue y una vez tomada la altura adecuada y cogida la velocidad de crucero, la experiencia fue muy agradable. Disfruté enormemente, porque yo, como muchos otros, escribo por puro placer. Pero fue con el aterrizaje cuando volví a la cruda realidad: después del esfuerzo realizado ni siquiera había gente que se tomaba la mínima molestia de leer al menos un capítulo de la obra. Sencillamente decepcionante.

Comenzó entonces el proceso de enviar correos a las principales editoriales y agentes. La respuesta de las primeras fue unánime: me agradecían amablemente que hubiera recurrido a ellas, pero sentían no poder atenderme. En cuanto a los agentes literarios, algunos me contestaron más o menos lo mismo –la mayoría−, y unos pocos incluso me pidieron dinero simplemente por leer el texto, eso sí, con la promesa de corregirlo: lo normal sería leerse las primeras páginas y ver si vale la pena seguir, los autores sólo pedimos eso y no creo que sea mucho pedir.

Que haya alguien dispuesto a editar obras de escritores noveles y que siga apoyándoles posteriormente con el poco margen de beneficio que actualmente tiene el mercado editorial, es muy de agradecer, más aún cuando no reciben ningún apoyo institucional, todo lo contrario, y tienen que luchar contra intereses creados y afianzados a lo largo de los años en el mercado.

La experiencia con ediciones Atlantis ha sido muy buena. La editorial se está convirtiendo en una competidora peleona capaz de plantar cara a editoriales de renombre, editando además productos literarios de alta calidad. En mi modesta opinión, los autores de Atlantis no le tienen nada que envidiar a nadie.

Puedes encontrar “En la boca del León”

Gabriel Monte Vado

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José Vaccaro y su experiencia con Ediciones Atlantis

José Vaccaro y su experiencia con Ediciones Atlantis

Un ya lejano 2009 envié a Ediciones Atlantis el manuscrito de mi novela “Ángeles negros”. Al hacerlo seguí la estela de mi buen amigo Ramón Valls que, haciendo de buque rompehielos, y después de contactar con varias editoriales, había elegido Atlantis para publicar “Te ordeno que vivas hoy”. Un mes más tarde recibí un informe de lectura de Jota –así es como llamamos a J. D. Álvarez-, manifestando su disposición a publicar “Ángeles negros”. Tras el correspondiente ajuste tipográfico y la discusión sobre la portada, el libro estuvo en las librerías en otoño de ese año 2009.

En la presentación de la novela de Ramón, que se hizo en la desaparecida Librería Catalonia, tuve la oportunidad de conocer a Jota en persona. Soy de los que pienso que, por mucho mail y Facebook, el contacto directo es insustituible a la hora de establecer lazos duraderos y sintonizar o desintonizar con los demás. Mucho más cuando el material en juego es algo tan etéreo y a la vez tan sensible cual son unas manchas de tinta sobre un papel en blanco: un libro. Acompañados de unos frutos secos y un chato de vino rancio, que la librería aportaba para hacer más ameno el evento literario, hablamos de lo divino y lo humano y de mi novela. Diría, para expresarlo en términos coloquiales que, con los buenos oficios de Ramón Valls, nos caímos bien.

Y colorín colorado ese día fue el comienzo de una larga amistad basada en la seriedad y el respeto mutuo, yo hacia su visión empresarial y él a mi trabajo de inventor de historias y personajes. Fruto de ello ha sido la publicación de otras cuatro novelas mías: “La Vía Láctea”, “La Granja”, “Catalonia Paradís” y “Tablas”. ¡Ah!, y con la satisfacción por mi parte de que“Ángeles negros” obtuviera el Premio Isla de las Letras. Sin la ayuda y el soporte de Jota eso no hubiera sido posible.

Ediciones Atlantis es una editorial de tipo medio que, aparte de contar con firmas consagradas, apuesta por nuevos escritores, lo hace con temas comprometidos y políticamente incorrectos –“La Vía Láctea”, mi segunda novela, trata del canibalismo infantil, y “Catalonia Paradís” de la corrupción urbanística en Cataluña-. En los tiempos que corren la literatura, y en particular la novela negra, que es mi género, está obligada a jugar un papel, al tiempo que de enriquecimiento cultural y personal, de conocimiento de cómo funciona, se mueve y quien mueve al mundo que nos ha tocado vivir. Es bueno que los libros, además de entretenernos, nos hagan perder la inocencia –por emplear la frase de Gustavo Vidal, el prologuista de mi novela “Tablas”- y nos muestren el lado oscuro de la fuerza.

Ediciones Atlantis está en ese camino. Ejemplos son “Descansen en paz” de Carmen Baena, “Ciudad en llamas” de José Luis Muñoz, “Alfil blanco, peón negro” de Alonso Holguin o “Guardianes del falso edén”, de Gabriel Monte que he tenido el placer de leer y prologar. Tramas todas ellas con una importante carga personal y amplia experiencia de los autores sobre aquello que escriben. Y también, ¿por qué no decirlo?, de denuncia incómoda para todas las formas y manifestaciones de poder (económico, judicial, medioambiental, político, policial…)

Otra de las cosas que permiten a Jota comprender a los escritores –unos bichos raros, hoy mi experiencia lo puede afirmar, como dice el tango-, es que él mismo lo es: “Fantasmas de Kensington” es una de sus novelas, basada en el personaje de Peter Pan y su entorno. De manera que, en esa doble faceta de escribidor y editor, y parodiando a Terencio, puedo decir y lo digo que nada del mundo de las letras le es ajeno.

Las antologías publicadas por Atlantis denunciando la corrupción o la violencia de género son foros y plantel de nuevas firmas que a través de relatos cortos asoman con fuerza en el mundo de las letras. Un semillero de futuras plumas enmarcadas en una visión plural y poliédrica del tema que tratan.

No puedo olvidarme tampoco de la promoción internacional que Ediciones Atlantis desarrolla en beneficio de sus autores. En mi caso ha significado la traducción y publicación de “La Vía Láctea” y “La Granja” en Bulgaria, aparte de una antología de relatos en colaboración con la Universidad de Sofía en la que hemos participado varios escritores de la editorial.

Finalmente mencionaré el club de lectura de novela negra que mano a mano Ramón Valls y yo llevamos a cabo en la Cárcel Modelo y en el Centro Penitenciario de Tarragona –situado justo enfrente de El Corte Inglés, ironías de la vida-, con el soporte económico y de medios de Ediciones Atlantis. Cada quince días pasamos los cuatro filtros enrejados que separan la acera de la calle del interior de esas cárceles, atravesamos el patio en donde se están jugando, cruzados, partidos de fútbol sala y baloncesto –el espacio no da para más-, subimos hasta un tercer piso donde está la biblioteca, y compartimos una hora de literatura con los internos. Creo que no tardaremos mucho en abocar las historias que allí conocemos y que comprenden y tienen por protagonistas, aparte de toda la picaresca imaginable, a unos personajes y unas formas de entender la vida en las antípodas de lo que ocurre y rige a la sociedad extramuros de aquellos recintos amurallados. Allí nos damos de bruces, aparte de con la negritud del Código Penal al completo, y también, sorprendentemente con la poesía. Y siempre con la nostalgia por parte de los de dentro de eso que los de afuera no valoramos como se debe y que es la principal carencia de los que están allí encerrados: la Libertad.

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José Vaccaro Ruiz

José Cabrera: Razones para trabajar y publicar con Atlantis

José Cabrera: Razones para trabajar y publicar con Atlantis

Es médico y forense de prestigio internacional, publica con Ediciones Atlantis.

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30 años después de mi primer libro publicado y 15 editoriales más tarde de empezar mi andadura en ese complicado mundo de la publicación, son menos las razones técnicas y/o de conveniencia las que me importan para trabajar con una Editorial, y más las humanas.

Este es el caso de mi implicación con Atlantis, el compromiso de estar junto a personas que lo que tienen les ha costado mucho esfuerzo, que casi no cuentan con apoyos y que nadan en un mar de tiburones en el que siguen asidos a un madero flotante.

Son este tipo de Editoriales las que te compensan, lejos de las ganancias (casi siempre escasas) porque te acompañan, sufren contigo y sobretodo sacan adelante ideas que a los “grandes” no interesan pero sí a la gente, estas Editoriales son con las que estoy.

José Cabrera Forneiro

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Angelique Pfitzner cuenta su experiencia con Ediciones Atlantis

Angelique Pfitzner cuenta su experiencia con Ediciones Atlantis

Al clamor de estas letras, mi más profundo agradecimiento a Ediciones Atlantis. Una vez escribí: “Los sueños son el motor de la vida”. Cuando estos sueños se hacen realidad es un regalo, en mi caso de la mano de Atlantis.

La editorial me ofreció la oportunidad de ver mis historias publicadas, me abrió la ventana al mundo, acortó las distancias, acercó a las personas a mi pluma y me brindó cruzar el umbral de mis miedos.

Ellos siempre en forma de inseguridad, de pensar que jamás mis letras gustaban, se levantaban y vetaban mi volar. J.D. Álvarez, el editor de ediciones Atlantis confió en mí. ¡Gracias! No existe mayor satisfacción personal que el crecimiento de uno mismo y es precisamente lo que día a día realiza esta editorial.

Su tesón, lucha, apoyo, perseverancia, profesionalidad y sobre todo su valor humano hacen que podamos seguir adelante. Forja nuestro caminar, el avanzar y sentir en cada publicación la esencia de nosotros, los escritores, eternamente entregada al lector. 

Angelique Pfitzner

Angelique Pfitzner

Javier Alcayna relata su experiencia con Ediciones Atlantis

Javier Alcayna relata su experiencia con Ediciones Atlantis

A la hora de hablar de Ediciones Atlantis, me apetece destacar aquí los principales aspectos que partieron de la editorial para promocionar mi novela y por los que le estoy especialmente agradecido:

  • La editorial me propuso hablar de mi novela en dos programas de radio, y me consiguieron reseñas en dos periódicos digitales y en un blog literario digital.

  • Gracias a la editorial participé en el Festival Literario Atlantis de Chinchón y, sobre todo, en la Feria del Libro de Madrid.

  • Me han apoyado en otras iniciativas que yo he propuesto, como acceder a los talleres de lectura de una biblioteca pública para la que la editorial donó quince ejemplares de mi novela.

Estas son algunas cosas concretas que he vivido gracias a Atlantis y con las que he disfrutado mucho; por ello, quiero aprovechar este espacio para reconocer el trabajo de sus empleados, así como su simpatía y su cordialidad.

Javier Alcayna

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Ainara-Maider del Olmo y Abedul cuenta su experiencia con Ediciones Atlantis

Mi experiencia con Atlantis, por Ainara-Maider del Olmo y Abedul.

El pasado martes, caminando hacia el trabajo me paré frente a una librería y allí estaba. Mi tercera novela. Sonreí estúpidamente y saludé a la dueña de la librería que estaba dentro colocando unos libros que acababa de recibir. Obviamente, no sabía quién era yo. Me devolvió el saludo, algo confundida. Mi tercera novela…

Todo fue pura casualidad. Una vez redactado mi primer texto, una amiga me convenció para enviarlo a una editorial. Total, el NO, ya lo tenía. Así que busqué en internet una editorial y la primera que apareció fue Atlantis. Lo envié y al cabo de un par de meses recibí una carta comunicándome que les había gustado. No sabía si pensar que era una broma, o una mala pasada. Era cierto. Atlantis quería hacerse cargo de la publicación de mi primera novela.

Me involucraron en la creación de las tapas y la publicidad. Se volcaron en mi obra y en mi persona. Tuvieron en cuenta mis opiniones y las pusieron en práctica. Fueron cercanos y me sentí totalmente arropada por ellos en aquellos meses de alegría y felicidad, en los que iba como pollo sin cabeza de un lado para otro.

Me dieron una oportunidad única y por la que les estoy muy agradecida. Confiaron en mi obra y confiaron en mí, y eso, en los tiempos que corren, no tiene precio. Se atrevieron a publicar un texto de una joven, (por aquel tiempo era joven, ¡qué tiempos aquellos!), se atrevieron a invertir en mí, me tendieron su mano para ayudarme a crecer como persona y como escritora. Me animaron a seguir escribiendo, aunque ellos no fuesen los que me publicasen. Se convirtieron en mi familia literaria.

Estas líneas no llegan siquiera a valorar mínimamente el esfuerzo diario que realiza Atlantis para hacer que sueños como el mío, el de ver mi texto publicado en papel y en las librerías, se haga realidad. Mis palabras no llegan a contabilizar las horas de trabajo que hay tras cada libro que editan. Mi experiencia con Atlantis ha sido fabulosa, entrañable, cariñosa y afectiva. No me he sentido como uno más. Me he sentido su autora. Como si yo fuese su mejor obra, su mejor autora.

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